Como la conocemos, la música no solo se trata de una expresión artística, sino que puede ser empleada como un recurso pedagógico a fin de promover el desarrollo de las personas, intentando con ella la comprensión de la sonoridad que nos rodea como una parte esencial del ser humano, siendo dicha compresión la que nos permite considerar la educación mediante la música como uno de los pilares de los que se compone el desarrollo integral de los seres humanos.

Herramienta que hace posible relacionar procesos físicos y psicológicos mediante la práctica musical para desarrollar diversas habilidades como: la audición, relación espacial, motricidad fina, coordinación visomotora, lateralidad, memoria mecánica, evocación auditiva, ritmo, concentración y expresión de las emociones con otros, como si se tratara de juegos para niños y niñas.

A través de todo ello, lo que se busca es favorecer los procesos de aprendizaje a partir del sonido, el ritmo y la interpretación musical enfocados en una perspectiva que invita a prestar la debida atención al fomento de la formación artística musical durante la edad preescolar.

De acuerdo a las orientaciones a nivel pedagógico del preescolar, estas se encuentra regidas en base a tres principios, donde destacan la participación, al reconocer el trabajo de grupo como una excelente oportunidad para desarrollarse, estimular la aceptación por sí mismo y el último aspecto abarca lo lúdico, donde se establece al juego como esa herramienta por excelencia que se utiliza en los procesos de enseñanza-aprendizaje, pues mediante esta, el niño logra conectarse con él mismo, con su entorno físico y también con el social.

Desde esta perspectiva, no es el principio de la integralidad el que involucra a la música dentro del contexto educativo contemplando desde afuera las dimensiones socio-afectiva, ética, espiritual, comunicativa, cognitiva, corporal y estética del desarrollo del niño, sino como un marco con el que se puede entretejer su relación social, con dignidad, libertad, plenitud y autonomía; de manera que, lograr tal propósito exige que se le brinde al niño no solo una buena nutrición y salud, sino que además, se le estimule psicosocialmente y se le brinde amor para suscitar interacciones que sean significativas con aquellas personas que intervienen dentro de su educación.

Es así, como los pueden desarrollar su habilidad para la cooperación, y también para mejorar la comunicación e interacción con los demás, en donde se involucran emociones que van a generar un aprendizaje significativo, haciendo énfasis en la creatividad y en el ingenio al momento de tener que resolver algún problema.

Aprendizaje significativo y el ambiente

El empleo de la música a nivel preescolar nos plantea entonces, esa necesidad de desarrollar nuevos ambientes de aprendizaje que funcionen para la formación en la actualidad de la integralidad de niños y niñas que se encuentran en edad preescolar, en donde estos permitan una educación multidimensional, a través de la cual se puedan enriquecer con diversos recursos y variedad de materiales durante las prácticas pedagógicas que se han articulado para las nuevas generaciones.

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