Esta es una acción que se ha convertido en hábito cuando se estudia y a la hora de realizar el trabajo. ¿Pero ciertamente resulta correcto hacerlo y nos ayuda a concentrar y a memorizar temas complejos o redactar nuestros proyectos? Los estudiantes en EAE opiniones aseguran que si, pero veamos que dicen la ciencia.

Escuchar música mientras se ejecutan tareas repetitivas

No son nuevos los estudios científicos que se hicieron sobre esta temática, En ellas se ha podido registrar por ejemplo, un incremento del rendimiento de los trabajadores mientras estos escuchaban música que les era proporcionada desde unos altavoces. Para entonces, las tareas de la fuerza de trabajo estaban diseñadas de forma repetitiva, previsible y aburrida, por lo que la música actuaba como un estimulante de la actividad mental. De este modo, siendo el trabajo más agradecido y agradable, los resultados en cuanto a productividad también resultaban mejores.

Si se complica la tarea, entonces será más razonable el silencio

Si ameritamos concentración, entonces la música puede convertirse en un lastre que se debe evitar. Aunque utilicemos la música para estudiar, quizás sea porque nos guste la música, más no porque gracias a ella se mejoren los resultados a la hora de memorizar y aprender. La melodía se puede escuchar más allá de que no tenga algún efecto sobre el rendimiento.

Existe una respuesta al por qué no resulta beneficioso escuchar música cuando se estudia

La respuesta radica en dos conceptos: el de multitasking y el de foco atencional. El primero hace referencia a la capacidad de realizar más de una tarea en simultáneo y se encuentra muy relacionado con la memoria de trabajo. Este tipo de memoria se encarga de mantener en nuestra mente elementos con los que trabajamos en tiempo real. Se trata de una especie de memoria RAM de nuestro cerebro y es muy limitada, se cree que solo puede servir para manipular al mismo tiempo entre 4 y 7 elementos a la vez.

En el caso del foco atencional, se trata del modo en el que el cerebro trabaja para orientar los procesos mentales hacia la resolución de determinados problemas, mientras que de otros no. Al concentrarnos en algo hacemos que gran parte de nuestro sistema nervioso empiece a trabajar para solucionarlo, y para ello se debe pagar el precio de desatender otras funciones.

Memoria motora

Cuando las tareas resultan más desafiantes, lo recomendable es no molestar a nuestro foco atencional para no presentarle una tentación distractora en forma de música que sea pegadiza con letras comprensibles. En concreto, la memoria motora, se encuentra mediada por estructuras encefálicas que son conocidas como ganglios basales, estás son las responsables de buena parte de estas secuencias de acciones automatizadas. Solo basta con observar a las personas que llevan años dedicadas a hacer encajar piezas en una cadena de montaje: estás cuentan con la capacidad de trabajar tan rápido que parece muy difícil lo que hacen, pero en realidad ni siquiera se concentran demasiado para llevarlo a cabo.

A modo de conclusión: todo va a depender del tipo de contenido que se vaya a estudiar, pues el efecto que la música puede ejercer sobre nuestra capacidad para estudiar será variable y de acuerdo a la complejidad de los contenidos que debamos aprender.

Categorías: General